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Cómo me ha afectado mi intolerancia a la lactosa

¡Hola de nuevo! ¿Qué tal estáis? A parte de con un calor horrible claro…

Me apetecía mucho empezar esta primera entrada con un tema que parece que tan de moda está ahora mismo y que no paro de oír en todas partes. Y que estoy muy segura que vosotros o lo sufrís o no paráis de oírlo también.

Bienvenidos al fascinante mundo de la intolerancia a la lactosa.

intolerancia a la lactosa

Hacía mucho tiempo ya, que sentía muchas molestias en el estómago y no me encontraba bien. Y a principios de junio después de realizarme muchas pruebas, me dieron los resultados… Primero me quedé un poco impactada, pero cuando se me terminó de caer el alma a los pies fue cuando me dijeron todos los alimentos que no podía tomar. El principal, el queso. Imaginad mi cara, YO que soy medio ratona desde siempre. Salí un poco desanimada de la consulta porque para mí de repente, lo único que me apetecía comer era todo lo que llevaba lactosa. Ya sabéis eso que dicen que cuanto más te prohíben algo, más lo quieres.

Lo primero que me pregunté fue, ¿qué es ser intolerante a la lactosa? Y resulta que es ni más ni menos que la incapacidad de digerir, sin molestias, cantidades normales de lactosa: el azúcar de la leche.

Es decir, mi organismo tiene una baja cantidad de lactasa, que es la enzima que hace digestible el azúcar de la leche, a.k.a la famosa lactosa.

Y como os decía, yo no sé vosotros, pero yo no paro de oír gente que es también intolerante a la lactosa o que tiene molestias al consumir lácteos. E investigando por la red, resulta que el 70% de la población mundial padece esta dolencia. Casi nada. Y se piensa que se debe a que en el origen del ser humano, no se necesitaba digerir la leche. Y que fue al convertirse en ganadero y pastor, cuando empezó a necesitarlo.

Esto hizo que el organismo se adaptara y se produjese una selección natural de aquellos capaces de digerir la lactosa por tener mejor nutrición y mejorar su supervivencia. La naturaleza que ha sido ella siempre muy de ponernos a prueba. Y así fuimos evolucionando hacia la tolerancia del adulto a la leche. Los europeos somos los que más tiempo llevamos consumiéndola por lo que en nuestro continente se tolera más.

Después de la lactancia cuando somos bebés, el ser humano va sufriendo de forma espontánea una disminución progresiva de la lactasa y la cantidad de que queda tras esta regulación, va a determinar nuestra tolerancia a los productos lácteos de mayores.

Y ahora que nos hemos puesto en materia, vayamos a lo que de verdad me importaba a mí:

Productos que podemos o no consumir.

intolerancia a la lactosa

El yogur por ejemplo, lo toleraremos mejor que la leche porque la fermentación reduce la lactosa. Por otro lado, el queso, cuanto más curado menos daño nos hará su consumo. La carne envasada como las hamburguesas o carne picada, también lleva lactosa como conservante. Y algo que me sorprendió muchísimo que llevase son los embutidos, porque por lo visto la lactosa los mantiene frescos más tiempo. A veces me asusta lo poco que sé sobre lo que como.

También me pegó una patada en el estómago un día que comí Pelotazos, porque también llevan lactosa los aperitivos de paquete sobre todo si tienen sabor añadido. Es decir, cuanto más te manche los dedos, peor para nuestro organismo.

Con respecto al pan, lamentablemente también lleva lactosa, sobre todo los que se encuentran envasados como el de sándwich.

Pero claro, en el equilibrio se encuentra la virtud por lo que yo he empezado a tomar de forma repartida en el día, pequeñas cantidades de lácteos aunque siempre procurando que sean sin lactosa o con baja cantidad.

Es cierto que muchos alimentos de hoy día se venden con su variable sin lactosa, facilitándonos este nuevo camino a aquellos que nos hemos visto obligados a realizarlo.

intolerancia a la lactosa

Sin embargo, la carencia de nutrientes como el calcio, podemos cubrirlas con alimentos como las espinacas, el brócoli, las legumbres, pescados con espinas… Y jamás olvidarnos de las frutas y verduras.

A mí la verdad que, al principio, me costó la misma vida enterarme, asimilar y grabar en mi mente, todos aquellos productos que no me sentaban bien pero con el tiempo y muchos (muchísimos) dolores de barriga, mi cabeza ha empezado a seleccionarlos de forma natural.

Y es que, al final, lo importante es conocer nuestro propio cuerpo y saber qué productos nos sientan mejor y peor porque como siempre digo: “cada sistema digestivo es un mundo”. Bueno no lo había dicho nunca pero ha quedado genial. ¿O no?

En fin, demos gracias a los avances, por los que podemos encontrar tanto alimentos como dietas adaptadas a nuestras necesidades alimenticias.

Y tú que me estás leyendo: ¿Eres intolerante a la lactosa? ¿Te costó mucho adaptarte a tu nueva dieta? ¿También piensas que los helados sin lactosa no son iguales que los de siempre? Únete a mi causa.

intolerancia a la lactosa

¡Nos leemos en la próxima! :)

2 Comments

  1. Nuria

    28 junio, 2017 at 2:17 pm

    En primer lugar, tengo que dejar claro el objetivo de mi comentario y es que aprecio bastante a la autora de este blog y me parece UNA PUTADA que se someta al sacrificio de dejar de comer lácteos en general, pero DE DEJAR DE COMER QUESO EN PARTICULAR, sin saber si tiene un diagnóstico preciso sobre la intolerancia que nos cuenta.
    Voy a tomarme la licencia de usar este vocabulario desde mi perfil personal, pero tengo que decir que mi opinión es fruto de la deformación profesional por trabajar día a día en una clínica de cirugía plástica y medicina estética en la que tratamos muchos casos como este, ya que contamos con un departamento específico de nutrigenética. La nutrigenética es una parte de la medicina genómica,que consiste es la aplicación del conocimiento del Genoma Humano a la práctica de la Medicina. Una especialidad que cuenta hoy con unos resultados clínicos tan sorprendentes como novedosos. Nosotros lo llamamos “medicina personalizada”, porque nos permite evaluar todos los factores de riesgo (ambientales, dieta, estilos de vida y genéticos) cada persona, y poder desarrollar un diagnóstico preventivo individual de aquellas patologías que no se han manifestado aún.
    Pues bien, esto de las intolerancias alimentarias, tan de moda, tiene mucho de todos estos factores. Es cierto que, tal y como se detalla en este blog, somos la única especie que consume leche en la edad adulta, y este hábito inventado, puede tener consecuencias. Pero también es cierto que lo de los test de intolerancias, no es tal cómo nos lo han contado:
    Las pruebas de intolerancias alimenticias o de “citotoxicidad alimentaria” (las que nos hacen en la farmacia o la seguridad social) , muy en resumen, basan su pretendido funcionamiento en el análisis de los cambios que se producen en el número, el tamaño y el volumen de las distintas partículas celulares presentes en el tejido sanguíneo: linfocitos, granulocitos y plaquetas (cada análisis particular, puede utilizar distintos de entre estos elementos). Quiero decir: son pruebas que muestran unos resultados efímeros en el tiempo, como si te haces hoy una analítica de sangre y puedes tener anemia, y mañana no. Lo cual no quiere decir que sea mentira la información que nos dan, sino que no son resultados DEFINITIVOS!!! IMAGÍNATE QUE TE PASAS LA VIDA SIN INGERIR LACTOSA PORQUE UNO DE ESTOS TEST TE INDICÓ INTOLERANCIA!!! :O Eso es renunciar a unos placeres de la vida hasta niveles insospechados!!! Las únicas pruebas que tienen resultados definitivos en cuanto a la predisposición que nuestro organismo tiene para digerir algunos alimentos son los análisis genéticos, ya que el ADN permanece estable a lo largo de nuestra vida. Estos análisis se realizan con una tecnología muy concreta que estudia determinados fragmentos de nuestro ácido desoxirribonucleico en tiempo real, y como resultado obtenemos resultados son de por vida y por tanto reproducibles (no haría falta repetirlos porque darían el mismo resultado, pero lo podrías hacer y saldría igual), algo que los test como ALCAT no pueden conseguir, es decir no van a dar nunca dos resultados iguales a la misma persona ¿es extraño, verdad?. Con los test genéticos no solo detectamos intolerancias (de las de verdad) sino también podemos saber el riesgo de desarrollarlas, PARA PREVENIR EN VEZ DE CURAR. Por supuesto el precio varía bastante (unos 200€).
    Como curiosidad os digo que no solo hay test nutrigenéticos, sino también de prevención de cáncer, de alopecia androgenética, de lesiones deportivas…
    AMIGA ÚRSULA, ASEGÚRATE DE QUE NO HAS DEJADO DE COMER QUESO PARA NADA.

    P.D: ME encantará participar contigo en cualquier tema de esta índole que plantees! Nos vemos pronto.

    • Úrsula

      28 junio, 2017 at 3:34 pm

      Nuria ante todo, muchas gracias por haberte tomado el tiempo en participar en nuestro post. Me encanta ver comentarios participativos como el tuyo!!! Solo quiero aclararte que desde el SAS, la recomendación de mi especialista fue que durante 6 meses hiciese una dieta completamente libre de lactosa por muy mínima que fuese la cantidad para que desapareciesen de mi organismo todas las molestias que estoy sufriendo y que una vez que pasase ese tiempo, volviese a empezar a ingerirla pero muy poco a poco para volver a un consumo normal para ver si la toleraba y en qué medida. En todo momento he tenido un informe claro y he estado al tanto de lo que me comentabas.

      Igualmente repito, gracias por participar en el debate! Espero verte de nuevo pronto por aquí :)

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